La Batería, el Gran Reto

Nunca el almacenamiento de energía evolucionó tanto como lo hizo con la llegada de los teléfonos celulares.

Sin embargo, el crecimiento de la tecnología de los teléfonos inteligentes, está avanzando en forma tan vertiginosa que las baterías se han quedado atrás.

Las pilas, remontan su historia a los tempranos años del siglo 19, pero no es sino hasta casi un siglo después que aparece la primera batería seca de carbón como la conocemos ahora, y luego tendrá que pasar medio siglo, para que aparezca la batería alcalina de hoy.  Con la llegada de los satélites artificiales, comienza el crecimiento de las investigaciones sobre los almacenamientos energéticos y ya en 1970 nacen las primeras baterías de Níquel-Hidrógeno.  En este mismo instante entran a jugar en el mundo de las pilas, los carros eléctricos y los teléfonos celulares.  A partir de este punto, se inicia una carrera en el crecimiento de las baterías, en la que el tamaño y la densidad de energía que pueden almacenar van en sentido opuesto, además el tiempo para recargarlas mejora notablemente, así, vemos como en escasos 20 años surgen las tecnologías de Níquel e Hidruro Metálico, las de Litio y las baterías de ión de litio que surgen ya en los años 90.

Desde entonces la tecnología celular se ha apalancado en el desarrollo de componentes de menor consumo, con lo que ha sido posible, no solamente prolongar la duración de las baterías, sino utilizar tamaños más pequeños aunque esto signifique menor capacidad de almacenamiento.

Al fin y al cabo, lo que necesitamos es que la batería dure al menos todo el día de uso de nuestro dispositivo móvil para poderla recargar durante la noche.

No obstante la optimización en la eficiencia del consumo de energía de los teléfonos móviles pronto fue acercándose a su límite y ya hoy en día, hablamos de teléfonos con procesadores de 4 núcleos, emisores WiFi, Bluetooth, GPS, cámaras, almacenamiento, pantallas super brillantes, etc.  que además de requerir grandes cantidades de energía para operar todos esos componentes, nos ofrecen suficiente entretenimiento como para no apagarlos nunca.

Recientemente se ha hablado de la posibilidad de colocar celdas fotovoltaicas en las pantallas de los celulares, que permitan recibir el excedente de luz emitido por la misma pantalla y reutilizarlo como energía, pues según este artículo, sólo el 36% de la energía desplegada por la pantalla, es utilizada, el resto se pierde.
En el pasado CES de Las Vegas, Samsung ofreció alargar la vida de las baterías a al menos todo el día, no obstante, para ello planea aumentar el tamaño de éstas y mejorar el desempeño en el uso de los circuitos de radio del teléfono.  En todo caso no se dice nada sobre nuevas tecnologías ni de mejoramiento de las actuales en lo que respecta a las baterías.

De modo que hasta nuevo aviso, si queremos adquirir teléfonos nuevos y más potentes, tendremos que vivir con los consabidos cargadores adicionales, o baterías extras y en la búsqueda permanente de enchufes de corriente o dispositivos con conectores USB que nos puedan resolver el problema de autonomía de nuestros teléfonos.

 

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